Breve historia de mi vida

Breve historia de mi vida

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Stephen Hawking. Crítica. 2014. 148 páginas. 12,95 €

“Mi primer trabajo demostraba que la relatividad clásica general no funcionaba en las singularidades en el Big Bang y los agujeros negros. Mi trabajo posterior ha demostrado que la teoría cuántica puede predecir lo que ocurre al principio y al final del tiempo. Me lo he pasado en grande estando vivo y dedicándome a la investigación en física teórica. Soy feliz y he aportado algo a nuestra comprensión del universo.”

   Breve historia de mi vida Así finaliza, Breve historia de mi vida, de Stephen Hawking, editado por Crítica en su colección Drakontos. Hawking es, probablemente, el único físico teórico vivo que podría ser reconocido por los viandantes en cualquier avenida de una gran ciudad. Sus aportaciones a la teoría de los agujeros negros  y a la cosmología del siglo XX son contribuciones de primer orden y han cambiado la forma en que entendemos el cosmos. Como anécdota sirva la de un profesor mío de Relatividad que, en una conferencia, al ser consultado sobre una cuestión relativa a un teorema de Hawking contestó: “llevo los últimos seis meses estudiando el teorema y estoy empezando a vislumbrar   su significado”. Tal es la capacidad de la mente prodigiosa de Hawking quien, durante años, ocupó la Cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge, la misma que ostentó Isaac Newton. Algo excepcional para alguien que curiosamente nunca ha recibido formación formal en la materia como el mismo nos confiesa.

En Breve historia de mi vida, presenciamos, en apenas ciento cuarenta y ocho páginas, los momentos más significativos de la vida de Hawking, tanto en los aspectos puramente científicos como en los personales.

Años en OxfordTrece capítulos que nos relatan de forma cronológica su infancia durante la segunda guerra mundial y la posguerra, su adolescencia en St. Albans y su ya temprano interés por el funcionamiento del universo Sin embargo, la física y la astronomía, me ofrecían la esperanza de comprender de dónde veníamos y por qué estamos aquí”. Su desempeño académico; Hawking, no fue un estudiante brillante, ni en el instituto ni en su paso por Oxford.  Sus años en Cambridge, que son determinantes para él en varios aspectos: su decisión de trabajar en cosmología y no en física de partículas, la asignación de tutor a Dennis Sciama en vez del ilustre Fred Hoyle, una de los astrofísicos británicos mas célebres del momento, el diagnóstico de su enfermedad (la esclerosis lateral amiotrófica) y Jane, la que será su mujer.

La primera contribución importante de Hawking a la cosmología se produce con su tesis doctoral en la que demuestra que existen singularidades en las que el espacio tiempo tiene un principio. Posteriormente, vendrá el desarrollo de la teoría causal de la relatividad y lo que, probablemente, es su hallazgo más importante: la radiación de Hawking, la hipótesis de que los agujeros negros emiten radiación. Esta radiación es debida a fenómenos cuánticos en las proximidades del horizonte de sucesos de un agujero negro y su intensidad es muy débil lo que hace muy complicada su detección experimental.

Radiación de Hawking

Los capítulos puramente científicos se combinan con otros en las que nos relata su vida personal: la evolución de su enfermedad, sus problemas matrimoniales y su divorcio, su relación con su segunda esposa, Elaine, y la publicación del bestseller de divulgación científica Historia del Tiempo, del que se han vendido más de diez millones de ejemplares en todo el mundo.

Boda con Jane

Los últimos capítulos tratan de aspectos científicos como el estudio de los viajes en el tiempo y el enfoque euclidiano para la formación del universo que le permite soslayar el problema de la singularidad inicial.  Se cierra el libro con un capítulo titulado Sin límites en el que Hawking hace un repaso a sus logros vitales, tanto personales como científicos y que cierra con la frase que mencionábamos en la introducción de esta reseñaSoy feliz y he aportado algo a nuestra comprensión del universo.”

El lector podría sentirse atraído por las memorias del cosmólogo desde una doble perspectiva: la científica y la humana. Por un lado, Hawking, ha realizado aportaciones muy importantes a la cosmología; por otro, es un ejemplo de superación personal debido a que ha sido capaz de luchar contra sus limitaciones físicas (ELA) e intentar llevar una vida plena de la que se siente satisfecho. Lamentablemente, ambos tipos de lectores se sentirán defraudados con Breve historia de mi vida.

El lector interesado por las cuestiones científicas, después de la lectura de libro, será capaz de enumerarlas, pero su comprensión sobre las mismas, a no ser que sea un lector especialista, será muy escasa. Hemos de confesar que Hawking, aún con sus voluminosas cifras de ventas como autor de libros de divulgación, nunca nos ha parecido un buen divulgador científico. Sus exposiciones, en ocasiones, son complejas y no aptas para profanos en la materia. Este libro no es una excepción, asistimos a descripciones como las siguientes: “los teoremas originales de la singularidad, tanto los de Penrose como los míos, necesitaban aceptar la premisa de que el universo tenía una superficie de Cauchy, es decir, una superficie que cruzara todas las trayectorias de las partículas una sola vez”. Se podría manifestar que si queremos conocer las contribuciones científicas de Hawking leamos sus otros libros de divulgación, por ejemplo: Una historia del tiempo, El universo en una cascara de nuez y El gran diseño. Discrepamos de este punto de vista, a nuestro juicio, una buena biografía de un científico debe no sólo ser capaz de hacernos comprensibles al ser humano, sino también sus contribuciones a la ciencia.

Los lectores interesados en el lado humano de Hawking, su lucha contra la esclerosis y como ha afectado a su vida personal y su trabajo científico, encontrarán que las referencias en este sentido en Breve historia de mi vida son también muy sucintas, reduciéndose a citar algunos momentos importantes,  pero no siendo capaz de transmitir la dureza y, a su vez, la fortaleza que se requiere, para enfrentar la vida con las limitaciones que te impone la enfermedad.

Stephen HawkingEl gran defecto de Breve historia de mi vida se anuncia ya al futuro lector desde su título: breve. Nos encontramos ante una semblanza, más que unas memorias, en las que asistimos como si de flashes se tratasen a los momentos más significativos de la vida de uno de los grandes físicos teóricos actuales. Pero, más que una sinopsis vital, lo  que el lector esperaría sería, no ya conocer la mente de Dios, sino la de Hawking y haber sentido su felicidad y tristeza, su valentía y su lucha, su genialidad y su humanidad. Éste, lamentablemente, no es el caso.

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