Entrevista a Lars Öhrström

Entrevista a Lars Öhrström

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"si uno no ve la vida a su alrededor algo diferente después de un curso de química es que hay algo mal con la forma en la que se enseña"

Lars ÖhrströmLars Öhrström es doctor en química y profesor de química inorgánica en la Universidad Tecnológica Chalmers en Gothenburg (Suecia). Ha trabajado en Francia, Botswana, Suiza y los EEU.UU. Su área de interés son las interacciones de los iones metálicos con otras moléculas, especialmente la síntesis y comprensión de los Materiales Metal-Orgánico Estructurados (MOFs), nuevos materiales “verdes” con aplicaciones tecnológicas de importancia en catálisis y almacenamiento de gas. Desde 2007 es colaborador de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC). Es miembro del Comité Nacional de Química y colaborador habitual de El mundo de la Química (Sociedad Real de Química), podcasts de divulgación científica.

Entrevista a Lars Öhrström, autor de El último alquimista en París

 Libros de Ciencia: ¿Cómo surge la idea de El último alquimista en París?

 Lars Öhrström: Había recopilado las ideas embrionarias de algunas de estas historias a lo largo de mi carrera y en 2008 tuve la oportunidad de solicitar una beca para el Hotel Chevillion en Grez-sur-Loing (http://www.grez-stiftelsen.se/home-en-us/). Fuí seleccionado por la fundación Hasselblad, lo que me dio la oportunidad de formular mis ideas con mayor detalle. Estos dos meses en Francia fueron esenciales para desarrollar el proyecto, realizar muchas de las investigaciones y escribir las versiones preliminares de unos ocho o diez capítulos. Después fueron necesarios cinco años para completar el proyecto.

LdC: Las veintidós historias que presenta son muy  heterogéneas. ¿Qué criterio ha utilizado para seleccionarlas? ¿Ha primado el aspecto histórico o el químico? ¿Hay alguna por la que sienta especial predilección?

LÖ: Estaba interesado en mostrar una variedad de historias con distintos protagonistas, aspectos químicos, espacio geográfico y periodo histórico. Dicho esto, mis intereses personales y conocimientos previos, obviamente,  son los que destacan. Francia, Escandinavia, África y el Reino Unido son territorios familiares para mí, mientras que hay una notoria ausencia de historias de España y América Latina. Les ruego a los lectores que me perdonen por esto…También traté de evitar a los científicos como protagonistas, pero no creo haberlo conseguido totalmente.

Hay varios capítulos que tienen un significado especial para mí, por ejemplo:

  • La historia de los botones de Napoleón ya que hay una parte de investigación y documentación propia con una gran cantidad de tiempo invertido.
  • La historia del espionaje del boro, que surge a partir de la historia del uranio y casi se escribió sola.
  • Estoy preocupado por el yodo, un problema mundial que podemos y debemos resolver.
  • La historia de Reinhold Angerstien, el espía industrial sueco en Inglaterra. Visité personalmente el departamento de manuscritos en Carolina Rediviva, la Biblioteca de la Universidad de Uppsala, y leí los diarios del viaje de 1750 escritos de su propio puño y letra y pude contemplar sus hermosos dibujos de los más variados objetos, técnicos y no técnicos. Desgraciadamente, los diarios originales ingleses están perdidos.

LdC: No puedo dejar de pensar en los aguerridos soldados franceses de Napoleón muriendo de frio en la campaña de Rusia al ser incapaces de sujetar sus ropas de abrigo. Sea realidad o mito, ¿cree que somos conscientes del impacto que tiene la química en nuestra vida cotidiana?

 LÖ: Creo que en parte lo somos, pero de una forma muy imprecisa, a veces incluso para los químicos y todos tenemos la necesidad de aprender más. Asimismo, recuerda que la mayor parte de los soldados de Napoleón llegaron de la Europa continental.

 LdC: Su libro muestra la química no sólo como un conjunto de principios y leyes que debemos conocer sino también sus aplicaciones y repercusiones en la sociedad. Usted es profesor universitario de química ¿cree que debería ser enseñada también de esa forma?

 : El verdadero aprendizaje significa cambiar tu punto de vista sobre el mundo, así que si uno no ve la vida a su alrededor algo diferente después de un curso de química es que hay algo mal con la forma en la que se enseña.

LdC: Usted como científico en activo y divulgador científico: ¿piensa que es parte de la responsabilidad de los científicos la divulgación de sus descubrimientos?

 : Sí lo creo, pero a lo largo del tiempo, tal vez no en todas las etapas de tu carrera. Todos deberíamos pensar en cómo contextualizar nuestras investigaciones y la forma más adecuada de explicárselas al público, ya sean elaborados artículos de divulgación, artículos en revistas, libros, visitas escolares. Estas actividades se dan de forma natural en momentos diferentes para personas diferentes. Podría ser cuando tienes hijos en edad escolar, cuando te jubilas, como un cambio de trayectoria profesional, o cuando se siente que se tiene algo muy importante que comunicar. En cualquier caso, creo que deberíamos hacer más.

LdC: En España llevamos años observando un descenso paulatino en la elección de carreras científicas por los jóvenes. ¿Ocurre algo parecido en Suecia? ¿A qué razones piensa que se puede deber este hecho?

 : Hemos observado en Suecia, en los últimos cuatro años, un ligero incremento en las solicitudes de los programas universitarios de química más populares: ingeniería química y biotecnología; pero seguimos estando preocupados. Nuestro problema principal es la contratación de futuros profesores de química y otras disciplinas.

 LdC: Suecia dedica a investigación y desarrollo el 3,41% del PIB y España un 1,30% del PIB, según datos de la Unesco (2012). ¿Cree que la inversión en ciencia es fundamental para el desarrollo de un país?

LO: Creo que son cifras difíciles de comparar. Pero, por supuesto, la educación científica es importante, tanto para tener profesionales –generalistas, especialistas-, como para conseguir una sensibilización pública que nos permita tomar decisiones con criterio relativas a aspectos científicos en el ejercicio de nuestra participación democrática.

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